Cómo una mejor gestión del suelo puede ayudar frente al cambio climático

El cambio climático está trastornando la agricultura en todos los rincones del mundo, desde sequías o inundaciones que dañan los cultivos hasta mareas crecientes que amenazan a las comunidades rurales. La agricultura intensiva sostenible tiene un papel importante que desempeñar para reducir los efectos del aumento de las temperaturas. Al mejorar la fertilidad del suelo, mejorar la biodiversidad y crear paisajes conectados, podemos ayudar a los productores a adaptarse a las cambiantes condiciones climáticas.

La gestión responsable del suelo hace que la agricultura sea más resistente a las causas y los efectos del cambio climático. El suelo es un área importante de almacenamiento de carbono en nuestro ecosistema. Pero cuando el suelo se degrada o se altera, el carbono se libera a la atmósfera y se convierte en un gas de efecto invernadero.

En el marco del plan de compromisos con la sostenibilidad “The Good Growth Plan”, se incentivan las actividades que promueven la fertilidad y la salud del suelo, a la vez que ayudan a reducir, capturar y almacenar carbono de manera más efectiva. Por ejemplo una de las formas de evitar que el carbono se libere del suelo es a través de prácticas de agricultura de conservación, como perturbación mínima del suelo, cobertura permanente del suelo (por ejemplo, residuos de cultivos o cultivos de cobertura) y rotación de cultivos. No labrar el suelo también evita el paso de maquinaria pesada en el campo que quema combustibles fósiles. Esto significa que los agricultores pueden cultivar más, manteniendo el carbono en el suelo y liberando menos emisiones de combustible en el aire.

Las fuertes lluvias, las inundaciones y la sequía pueden alterar la naturaleza física del suelo, haciéndolo susceptible a la escorrentía y la erosión. Nuestro trabajo para mejorar la biodiversidad de los entornos agrícolas, como la plantación de árboles y otros márgenes de campo, ayuda a que la estructura del suelo sea más resistente a los efectos del clima severo. Como parte de los compromisos adquiridos en el Good Growth Plan, está la mejorara de la fertilidad de 10 millones de hectáreas de tierras de cultivo para el año 2020 – una superficie del tamaño de Islandia.

 

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